El psicoanálisis en Marruecos: reseña histórica y balance de la situación Jalil BENNANI
Viernes 25 de agosto de 2006, por Karina Girardeau
INTRODUCCIÓN
Desde diciembre del 2001 existe una institución psicoanalítica en Marruecos: la Société Psychanalytique Marocaine (SPM, Sociedad psicoanalítica marroquí), nacida de un deseo de fundación y de una demanda insistente de formación por parte de los profesionales que ejercen en el campo de la psiquiatría y de la psicología.
Varios factores han permitido esta transmisión: a todos les interesa tanto el pasado psiquiátrico colonial y postcolonial con sus especificidades locales como el presente caracterizado por una apertura y una elección de la modernidad que coexisten con las tradiciones del país. La práctica clínica se caracteriza por una pluralidad de discursos que deja sitio a una apertura y una libertad a nivel de los intercambios teóricos y prácticos. También cabe mencionar la existencia del bilingüismo y hasta del plurilinguïsmo (árabe, francés e inglés) que constituye un factor esencial de apertura. Por último, Marruecos, país mayoritariamente arabo-musulmán, es un país abierto a nivel cultural y geográfico. Así, lo atraviesan otras culturas y religiones, ya que sus intercambios se efectúan tanto con los otros países árabes como con el Occidente, para el que constituye un interlocutor privilegiado. Muy apegado a sus tradiciones, este país experimenta asimismo un deseo profundo de modernidad.
Para poder transmitir el psicoanálisis, ha habido que “reinventarlo”, buscar nuevos accesos hacia el inconsciente fundándose en una doble tradición: la del país y la de la institución médica. El psicoanálisis en Marruecos se ha desarrollado gracias a este doble fondo. Esta transmisión ha sido posible tras una lenta implantación del psicoanálisis dentro de la práctica clínica y un progreso democrático en el país.
Los desafíos de semejante transmisión son fáciles de imaginar. Al postular una universalidad de las estructuras psíquicas, el psicoanálisis se inscribe inevitablemente en una apertura de los discursos. Interroga la cultura y acompaña las mutaciones sociales.
ANTES DEL PSICOANÁLISIS
Conviene examinar el campo en el que se ha desarrollado el psicoanálisis en Marruecos. Se trata del campo psiquiátrico con sus codificaciones, sus escuelas, su expansión creciente. A partir de la psiquiatría y de la psicología, la noción de psicoterapia se ha extendido a través de prácticas diversas.
La extensión del campo de la psiquiatría ha favorecido un desarrollo importante de las psicoterapias, en particular a partir de los años 70, con la llegada progresiva de profesionales marroquíes formados en Occidente, y más tarde con la formación en Marruecos de psiquiatras y psicólogos.
Luego apareció el psicoanálisis fundándose en esta base psiquiátrica y psicológica y al mismo tiempo diferenciándose de las otras prácticas clínicas.
La psiquiatría
Fue introducida durante el período del Protectorado, a partir de los años 20, y conoció hasta la víspera de la Independencia, en 1956, un desarrollo importante, esencialmente a través de las estructuras hospitalarias. Lo que caracteriza esta disciplina en Marruecos es que ha conocido, desde sus comienzos, la existencia de varias corrientes -organicista, farmacológica y psicológica- y esta apertura ha favorecido la introducción ulterior del psicoanálisis.
En los años 60, la demanda en psiquiatría no dejó de progresar. Ya no concernía únicamente la práctica hospitalaria, sino también la práctica ambulatoria de las consultas y psicoterapias. Al lado de las psicoterapias empezaban a aparecer las consultas sin prescripción que manifestaban la influencia creciente de las psicoterapias, y luego del psicoanálisis.
A partir de los años 70 llegaron progresivamente profesionales marroquíes que contribuyeron a la expansión de una psiquiatría pública y privada. Las preguntas que se les hacía tenían que ver con síntomas muy diversos y ya no sólo con urgencias hospitalarias. Aquellos años fueron los de una práctica psiquiátrica todopoderosa. La psiquiatría progresaba gracias a médicos extranjeros y a algunos psiquiatras marroquíes.
Durante los años 80, la llegada de nuevos psiquiatras marroquíes, de entre los cuales algunos habían sido formados al análisis, permitió introducir de nuevo el psicoanálisis en los consultorios privados y los hospitales.
Progresivamente, otra respuesta fue dada al sufrimiento: la de escuchar síntomas para resolver conflictos psíquicos de otro modo que por la vía química. La respuesta iba del simple apoyo a la oferta de técnicas especializadas como la psicoterapia de inspiración analítica, la terapia familiar, la terapia conductista. Esta oferta plantea la cuestión de la formación, una cuestión crucial hoy en Marruecos. Sabemos que no basta con que el terapeuta escuche, aconseje y simpatice con su paciente para que esta actitud sea satisfactoria a nivel teórico, ético y deontológico. Conviene tomar una posición diferente de la de los curanderos, los magos-brujos o los morabitos.
En efecto, al lado de los psiquiatras, psicólogos, psicoterapeutas y psicoanalistas abundan los terapeutas tradicionales, y eso desde la noche de los tiempos. Las terapias mágico-religiosas siguen muy presentes en Marruecos y ningún profesional puede eludirlo a riesgo de que sus pacientes lo hagan volver a la realidad, ya que muchos de ellos pasan constantemente de estas prácticas tradicionales a las prácticas más modernas. Las terapias tradicionales constituyen una presencia, una memoria, un patrimonio cultural. Unas veces condenadas, otras veces valoradas, su papel ha sido el objeto de reflexiones, de interpretaciones diversas, pero pocas veces de teorizaciones rigurosas.
Las psicoterapias
En árabe la palabra “psicoterapia” se dice ilaj an-nafsi que significa “tratamiento del alma”. El alma en árabe, an-nafs, engloba múltiples aspectos psíquicos del ser: su equilibrio interno y la dinámica de la relación al otro. Se establece una relación de analogía entre el individuo, el psiquismo, el lenguaje, el cuerpo y los universos a los que está ligado. Esta denominación an-nafs refleja no sólo una riqueza semántica sino también una historia antigua: la de las representaciones del sufrimiento humano tal y como existieron y fueron descritas antes de la llegada de la ciencia occidental. Así, toda cultura posee sus propias representaciones de la enfermedad mental y éstas preceden a la psiquiatría.
En el mundo científico occidental, la psicoterapia fue introducida en el siglo XVIII por Pinel -por aquel entonces constituía una forma de asistencia humana independiente del origen del trastorno- y más tarde por Leuret y los alienistas del siglo XIX, que prodigaban consejos, exhortaban e intimidaban al paciente, y luego por Dubois que destacó la noción de “psicoterapia moral”. En Marruecos, y más generalmente en África, hay que buscar ciertamente el origen de la psicoterapia en las prácticas mágico-religiosas, en las cofradías y en los morabitos. Me parece demasiado simplista pretender que estas prácticas operan mediante la persuasión o la sugestión. Invitan al enfermo a una palabra, un ritual, un trance... o a todo esto a la vez. Y la curación sólo representa un elemento de una simbólica global. Los santos son los representantes de instituciones venerables, los morabitos, que han demostrado a través de sus acciones que sus actos estaban desprovistos de todo interés lucrativo y que dedicaban toda su vida al bienestar global -terapéutico, religioso, social y hasta político- de la población. Otros actores sociales, impulsados más bien por el afán de lucro, son verdaderos brujos o charlatanes capaces de sacar provecho de los síntomas y de concederse poderes y ganancias considerables a expensas del sufrimiento humano. Pero a veces también representan simplemente una medicina del pobre que no tiene recursos, intelectuales o materiales, para hacer de otro modo.
Los profesionales, psiquiatras o psicólogos, atados a la noción de “psicoterapia”, es decir a todo tratamiento que obra mediante los efectos de la relación paciente-terapeuta y cuyo denominador común es la ausencia de todo procedimiento físico-químico, se aplicaron, tanto en instituciones médicas y psiquiátricas como en asociaciones, a desmitificar la medicina tradicional en lo que comporta de oscurantismo o de explotación de la miseria humana. Al desarrollar su práctica, los psicoterapeutas lograron verdaderamente despertar la sensibilidad de los usuarios y de la población acerca de esta disciplina, hasta el punto de vulgarizarla, para todos los que tenían acceso a la información y volverla indispensable en algunos círculos. Por consiguiente, hubo inevitablemente desvíos hacia un psicologismo que sobrepasaba los límites éticos de la profesión.
Después del congreso “Aportación de la psicología magrebí” que tuvo lugar en el Instituto del Mundo Árabe (París) en abril de 1990, un coloquio internacional sobre el tema “Psicoterapias de pacientes magrebíes” en abril de 1992, en Casablanca, permitió impulsar la creación de la Asociación Marroquí de Psicoterapia.
La cuestión principal debatida durante este coloquio se refería a la definición de la noción de especificidad cultural. Ésta no rechaza la universalidad de los mecanismos psíquicos y, por consiguiente, no conduce a los procedimientos de exclusión y evita las trampas del etnocentrismo abriendo un campo intercultural de pensamiento. Terapeutas magrebíes y europeos implicados en estas cuestiones participaron en el coloquio. Dentro de las psicoterapias, la influencia del psicoanálisis había sido reconocida como preponderante y sus conceptos impregnaban con creces la psicopatología magrebí.
Varias asociaciones han contribuido a despertar la sensibilidad de los profesionales acerca de la noción de “psicoterapia”, principalmente la Asociación Marroquí de Psicoterapia, pero también la Association Marocaine des Psychiatres d’Exercice Privé [AMPEP, Asociación marroquí de psiquiatras que ejercen en el sector privado]. Numerosos encuentros tuvieron lugar sea en el ámbito de estas asociaciones, sea en el ámbito del Servicio de Cooperación y Acción Cultural de la Embajada de Francia y de los Institutos franceses. Fueron organizadas conferencias en las que se reunían profesionales venidos de horizontes diferentes, principalmente marroquíes y franceses. Coloquios y encuentros internacionales puntuaban con regularidad estos intercambios. Esta etapa duró diez años (1990-2000) antes de que otras asociaciones recién creadas se encargaran de la cuestión de la formación propiamente dicha. Estas formaciones fueron entabladas tras la demanda urgente de los pacientes y de los profesionales deseosos de completar su formación en psicología y psiquiatría.
Las diferentes psicoterapias, sean éstas de inspiración psicoanalítica, conductista o familiar, constituyen a la vez una ruptura y una continuidad respecto a la tradición. Una ruptura porque se inscriben en una perspectiva moderna y que están fundadas en una racionalidad científica que toma como base el individuo y su entorno familiar y social. Una continuidad porque en la tradición misma un individuo puede escaparse de su grupo, revelar los fallos de un sistema y, por consiguiente, no encontrar ningún sitio en el antiguo sistema. En este caso, al mismo tiempo que expresa su adhesión a su sistema, busca otra vía para que se le escuche, para salir de su encerramiento dentro de la tradición que ya no tiene soluciones para sus males.
En el paisaje cultural marroquí, las psicoterapias representan un campo importante. En su consultorio o en su institución, el psicoterapeuta está a la escucha de las angustias, de los miedos, de los repliegues identitarios y de las aspiraciones individuales y colectivas.
Progresivamente, para los profesionales que se refieren al psicoanálisis, se ha impuesto la necesidad de una estructura específica. Se había vuelto cuanto más necesaria cuanto que varios profesionales solicitaban una formación psicoanalítica. Esta formación, distinta de todas las otras, tenía que poder desarrollarse fuera de toda estructura universitaria. De este modo una institución pudo ser creada después de unos veinte años de gestación.
COMIENZOS DE LA SPM
Hoy, dentro de los países del Magreb, la práctica psicoanalítica existe sólo en Marruecos y en Túnez. Sin embargo, la primera institución analítica sólo pudo ser creada en Marruecos. En Argelia la práctica del psicoanálisis fue interrumpida y en los otros países (Libia, Mauritania) parece no haber existido nunca.
Introducción del psicoanálisis
Marruecos es el único país que haya conocido la influencia psicoanalítica en período colonial. Fue René Laforgue quien introdujo el psicoanálisis en el año 1948. Se exiló con un grupo de simpatizantes, amigos y analizantes, a los que se añadieron profesionales que ya ejercían en Marruecos (J. Bergeret, M. Igert, M. Foissin, L. Clément,...). Laforgue postulaba una diferencia radical, estructural, entre los pueblos, las etnias, las religiones y las razas. Estas teorías segregativas y alejadas de las preocupaciones magrebíes fueron rechazadas por los profesionales magrebíes. Entre sus alumnos, algunos tenían responsabilidades hospitalarias (Igert, Clément, Rolland) y contribuyeron en introducir una psicopatología marroquí.
En cuanto brotaron los primeros movimientos para la independencia de Marruecos, René Laforgue prefirió volver a Francia. Los miembros del grupo se fueron progresivamente y algunos, como L. Clément y M. Legrand, decidieron quedarse más tiempo.
Durante los años 70, la práctica psicoanalítica siguió en silencio en pocos consultorios privados. La mayoría de los psicoanalistas franceses se marcharon de Marruecos y los psiquiatras-psicoanalistas marroquíes acabaron su formación en Francia.
Primeros desarrollos del psicoanálisis
En los años 70 fueron los comienzos de la primera psicoanalista marroquí, Leila Cherkaoui, quien ejerció en un centro médico-psicológico antes de instalarse por su cuenta, y luego de otra psicóloga psicoanalista, Smiljka Sif.
A partir de los años 80, nuevos profesionales formados en Francia reintrodujeron el psicoanálisis en el sector público y privado: M. Kasbaoui, G. El Khayat, M. F. Benchekroun y yo.
La evolución y el desarrollo de la demanda, por una parte, y la presencia de psiquiatras-psicoanalistas marroquíes que favorecían consultas en lengua árabe, por otra parte, constituyeron un viraje decisivo para la psiquiatría y el psicoanálisis marroquí.
Los psicoanalistas marroquíes médicos o no médicos introdujeron de nuevo el psicoanálisis en su práctica pública o privada. El discurso psicoanalítico volvió a encontrar su sitio dentro de algunas instituciones psiquiátricas en Rabat y Casablanca principalmente. En otras instituciones no médicas, los psicoanalistas fueron solicitados para participar en encuentros y trabajos.
Durante los dos decenios siguientes, grupos de trabajo e individuos que ejercían en el sector público o privado se dedicaron a reintroducir el psicoanálisis y contribuyeron a su existencia en los consultorios privados y, de manera mínima, en las instituciones. Los profesionales pertenecían a corrientes psicoanalíticas diferentes, pero no estaban afiliados a ninguna instancia internacional.
Las primicias
Le Texte Freudien [El Texto freudiano]
Asociación creada en 1985, “Le Texte Freudien” reunía a todos aquellos, profesionales o no, que estaban interesados por los textos de Freud. Éramos demasiado pocos profesionales y la expansión de estos encuentros permitía reunirnos en torno a la teoría y entablar la reflexión. Seminarios, conferencias y coloquios con “El Círculo freudiano” fueron organizados en el marco de esta asociación. Tras haber impulsado esta creación, cuatro años más tarde consideré que la asociación había alcanzado con creces sus objetivos y que el riesgo al que nos exponíamos prosiguiendo este trabajo era el de transformar el psicoanálisis en un conocimiento alejado de la práctica. De modo que propuse una disolución que fue votada.
La Asociación Marroquí de Psicoterapia (AMP)
Fue creada en 1992. Tenía como objetivos permitir un conocimiento de las diferentes psicoterapias, ayudar las instituciones de enseñanza marroquíes para que cumplieran mejor con su función en la enseñanza de las psicoterapias y, por último, apoyar la formación de los psicoterapeutas. Esta asociación cumplió con creces con su función en cuanto a los dos primeros puntos pero el tercero fue atribuido a otras asociaciones creadas más tarde, sea en la continuidad del trabajo de la AMP, sea de manera independiente. La AMP reunía a psicoanalistas, cognitivo-conductistas, terapeutas sistémicos y terapeutas investigando acerca de las terapias tradicionales. Cada disciplina formaba una comisión. Esta separación permitía rechazar la crítica que se me hacía a veces en cuanto a la amalgama que podía crearse entre las diferentes disciplinas. Reunir potenciales humanos dentro de una estructura asociativa no significaba confundir los discursos y sus registros de discurso. Años después, otras asociaciones fueron fundadas: la Asociación marroquí de terapias conductistas y cognitivas (AMTCC), en 1999, y la Asociación marroquí para la investigación y la terapia sistémica de la familia y otros sistemas humanos (AMRTS), en 2000.
La Sociedad Psicoanalítica Marroquí (SPM)
La fundación
Hubo que esperar diciembre de 2001 para que la Sociedad Psicoanalítica Marroquí (SPM) pudiera ser creada. Los miembros fundadores fueron Jalil Bennani, Leila Cherkaoui, Adeslam Dachmi, Khalid El Alj, Mohamed Jamai, Ahmed Farid Merini, Abdellah Ouardini, Hachim Tyal.
Durante varios años un grupo compuesto de psiquiatras y psicólogos se reunió para reflexionar sobre la cuestión de la formación. La Sociedad Psicoanalítica Marroquí se fijó como objetivos garantizar la formación de los psicoanalistas en Marruecos, promover y fomentar el psicoanálisis, y procurar que se respete la ética en el ámbito de esta formación. Para llevar a cabo estos objetivos, se propuso emplear los medios necesarios para atender el psicoanálisis personal, la práctica de “control”, la formación teórica y la habilitación a practicar la cura psicoanalítica por una comisión compuesta por tres profesionales con experiencia. La SPM ha organizado ya varios encuentros con conferenciantes famosos, encuentros abiertos al público en particular de los institutos franceses de Rabat y Casablanca, así como seminarios para profesionales exclusivamente.
Hay que subrayar que la creación de la SPM fue precedida por la organización de jornadas inaugurales para la transmisión del psicoanálisis en Marruecos intituladas “Los nuevos encuentros psicoanalíticos de Rabat”. Se trataba de conferencias públicas y de seminarios con los profesionales. Durante estas jornadas, la presencia regular de un auditorio numeroso y cautivado demostró el interés del público por esta disciplina y la necesidad de ir más allá en el compromiso, en la formación, más allá del despertar de la sensibilidad. Estas jornadas fueron organizadas gracias al apoyo del Servicio cultural de la Embajada de Francia. Su éxito y el desafío de esta transmisión fueron tan importantes que hemos podido aún gozar de la ayuda material de la Embajada. Era evidente que la cuestión de los honorarios seguía siendo un asunto entre el paciente y el analista.
Como primera sociedad psicoanalítica en un país del Magreb y segunda en un país árabe, después del Líbano, la SPM conoció una larga gestación. ¿Por qué? Varias razones pueden ser dadas. Primero, esta práctica era marginal y los psicoanalistas demasiado poco numerosos como para poder crear una institución. Pero hay más: el psicoanálisis se inscribe en un contexto de libertad y la sociedad marroquí no estaba lista para acoger esta disciplina. Por último, esta fundación representaba una gran responsabilidad. No basta con proclamar la existencia de una asociación para que ésta tenga una consistencia. La institución no tiene que permanecer un conjunto vacío, sin miembros y sin implicaciones sociales. El tiempo de maduración fue asimismo un tiempo de implantación durante el que el psicoanálisis existía pero sin la institución: sin poder ir más allá de la práctica. Era necesario dotarse de un instrumento para los encuentros, la reflexión, la teorización y la formación. El tiempo de la fundación tenía que llegar ya a madurez, imponerse de hecho y poder instalarse en el tiempo. Por último, la formación, larga de varios años, pasa por el análisis individual, lo cual no permite realizar fácilmente un currículo de formación como en las psicoterapias llamadas “breves”. De modo que propuse una solución que se alejara de los senderos de la ortodoxia sin que perdiera por ello su rigor y su ética.
Se trata de una relación no ortodoxa por las siguientes razones. Cierto número de pacientes no podían emprender su análisis conmigo o con otros colegas ya instalados porque ya los conocíamos y teníamos tratos con ellos. Entonces, para ellos varias posibilidades podían ser consideradas:
La de ir con frecuencia a Francia con el fin de garantizar un ritmo regular de sesiones. Esta solución, muy costosa, era prácticamente irrealizable.
La segunda posibilidad habría sido la de mandar a Francia a estudiantes en psiquiatría o psicología para un curso analítico. Esta solución sólo podía concernir a poca gente y planteaba ciertos problemas, en particular el de reducir la formación analítica a una carrera universitaria sin que se hiciera la pregunta del deseo de análisis, pero sí de entrada la del análisis didáctico, como lo ha enseñado justamente Jacques Lacan.
Sólo quedaba una posibilidad que imaginé pero que otros habían puesto en práctica, incluso en la época de Freud, cuando se trataba de empezar algo de manera no ortodoxa: consistía en proponer sesiones espaciadas. Esta posibilidad era la de un ritmo “posible”. Entonces pensé que podrían venir uno o dos analistas cada mes durante varios días, o incluso una semana. Esta solución plantea inevitablemente preguntas relacionadas con la transmisión, la transferencia y las resistencias. Pero yo vislumbraba ya que desde el momento en que este proceso se habría iniciado, otras vías podrían abrirse. El futuro de esta experiencia dependería de ello, pero la asociación que la apoyara debería existir a través del trabajo de sus miembros y por su implantación en el país.
Hablé a varios amigos y colegas de este proyecto. Algunos, como Patrick Guyomard, Fethi Benslama, Monique David Menard, Serge Tisseron, Pascale Hassoun y Chawki Azouri me aportaron su apoyo. Otros manifestaron sus dudas acerca de ello. Mustafa Safouan demostró una gran atención en cuanto a esta experiencia y me recomendó algunos analistas susceptibles de interesarse por este proyecto. Entre ellos se encontraba Elie Doumit, quien respondió en seguida y en sentido favorable a mi propuesta. El proyecto le interesaba y lo animaba. Dada la importancia de la tarea, el interés por estas cuestiones y la responsabilidad que esto representaba, el apoyo de los colegas de trabajo, sus consejos y su participación en esta experiencia eran elementos realmente esenciales.
La primera originalidad, por así decirlo, de este proyecto era su no ortodoxia en cuanto al ritmo de las sesiones y al desplazamiento del analista. La segunda originalidad residía en el hecho de reservar la formación, en un primer momento, a profesionales ya en actividad. Ellos eran los que habían expresado la demanda más fuerte de análisis personal. Su implicación en el diván permitía crear una formación para una generación de profesionales que podrían a su vez formar a otros analistas. La tercera originalidad consistía en elegir, con mis colegas, no afiliarnos con una escuela o una sola corriente de pensamiento. Ya nos habíamos ocupado de tener invitados de diferentes escuelas y es sorprendente ver cómo, lejos de su lugar de residencia, estos profesionales consiguen reunirse y dialogar de manera muy constructiva. Ésta era nuestra ambición. Esta elección la dictaba una voluntad de apertura que corresponde a la época actual, ya que muchos profesionales de diferentes escuelas intercambian ideas y se reúnen de vez en cuando. Considero que es esencial que podamos ofrecer una formación lo más abierta posible, que se beneficie de las diferentes aportaciones desde su creación por Freud. En lo que se refiere a la historia, les recuerdo de nuevo que Marruecos ha conocido siempre una pluralidad de corrientes en la teoría y en la práctica clínica. Incluso ha sido gracias a esta apertura que el psicoanálisis ha podido ser introducido desde la época del Protectorado.
Actividades
La Sociedad Psicoanalítica Marroquí existe desde hace dos años. Durante este período, el objetivo esencial relacionado con la formación psicoanalítica de los profesionales miembros de la sociedad dentro de un trabajo personal ha sido cumplido y consolidado.
Además, algunas conferencias abiertas al gran público han acompañado esta formación. Varios invitados han animado conferencias y seminarios, entre ellos: Patrick Guyomard, Jean Cournut, Jean-Pierre Winter, Elie Doumit, Guy Rosolato, Roland Gori.
La mesa directiva de la Sociedad eligió de manera deliberada restringir los encuentros para el gran público en el año 2003, en beneficio de la formación, que se ha intensificado, y de los seminarios, reservados casi exclusivamente a los profesionales. De esta forma hemos podido consolidar la existencia de un grupo de trabajo interesado y regular que permite confirmar las bases del trabajo empezado y profundizarlo.
Así, seminarios y grupos de trabajo han podido ser organizados. Podemos citar aquí:
el seminario de Elie Doumit sobre el tema “El abrirse paso [frayage] lacaniano”
el seminario de Jalil Bennani sobre el tema de “La identificación”
el grupo de investigación de Farid Merini acerca de “La cuestión del padre”
el grupo de lectura de Abdellah Ouardini acerca de “La obra de Mélanie Klein”
El trabajo de la SPM ha podido llevarse a cabo gracias al apoyo decisivo del Servicio de cooperación y de acción cultural de la Embajada de Francia.
El objetivo de la Sociedad Psicoanalítica Marroquí es ahora el de seguir ampliando esta acción a un mayor número de profesionales.
Proyectos para el año 2004
El trabajo constará de cuatro partes:
la formación psicoanalítica personal
los seminarios reservados a los miembros de la Sociedad
los seminarios extendidos a las personas no miembros de la Sociedad
las conferencias para un gran público
Además, un coloquio internacional está previsto para octubre de 2004. Tratará de los desafíos del psicoanálisis hoy en día y tomará en cuenta los aportes socioculturales y los desafíos de la modernidad.
La espera actual viene de diferentes ciudades de Marruecos: Rabat, Casablanca, Fez, Marrakech, pero también de las ciudades en las que aún no ha habido conferencias abiertas al público, es decir Agadir, Oujda y Tánger.
APORTACIÓN DE LAS MIGRACIONES
No puedo acabar este balance de la situación sin reconocer la parte que corresponde a una aportación que me parece esencial: la de todas las investigaciones provenientes de la migración. En efecto, conviene incluir en este inventario la aportación del trabajo de los investigadores que ejercen fuera del Magreb y cuyos escritos han contribuido a una reflexión acerca de la psicopatología y del psicoanálisis en el Magreb. Aluden a la lengua (lengua materna y lengua dominada), al sitio del individuo, al papel de la familia, de la cultura y de la religión. Así, Fethi Benslama examina lo que en la islamidad no ha sido tomado en cuenta por la obra de Freud. A la inversa, gracias al psicoanálisis interroga el Islam en sus fundamentos. Malek Chebel trabaja acerca del imaginario arabo-musulmán, las representaciones del cuerpo, el amor, las costumbres y las seducciones en el Magreb. Son muchos los trabajos relacionados con el exilo y la emigración, y no se limitan a autores magrebíes. Podemos citar el ejemplo de las obras de J. Hassoun, O. Douville, J.-M. Hirt... Asociaciones muy activas, como Parole sans frontière (Palabra sin frontera), han contribuido a un debate fecundo acerca del aporte de las migraciones dentro de la investigación psicopatológica y psicoanalítica. Un importante cuestionamiento agita las investigaciones sobre el Magreb, lo cual traduce el sitio particular de esta entidad, su relación con las lenguas extranjeras, a veces rechazadas y otras veces reapropiadas, sin excluir las cuestiones identitarias que son específicas a cada uno de los países de este conjunto.
CONCLUSIÓN
El psicoanalista, a través de la demanda creciente que se le dirige, es el testigo de la evolución de la sociedad marroquí. Asistimos hoy a la emergencia del individuo en el lazo social, al cuestionamiento de los puntos de referencia tradicionales y de los tabúes antiguos. Incluso la experiencia religiosa de los pacientes, su fe y su práctica son hechos individuales y conviene que nosotros, profesionales, examinemos la relación que mantienen los individuos con lo religioso.
La introducción y la transmisión del psicoanálisis en Marruecos están incontestablemente ligadas a una ampliación del campo de las libertades individuales y a una tolerancia de la sociedad que consiente en abrirse y en dejar que coexista una pluralidad de discursos. El psicoanálisis puede traer consigo un enfoque esencial acerca de los mecanismos inconscientes que obran en los procesos psíquicos y en las conductas humanas.
Las mutaciones producidas por la coyuntura mundial, las numerosas preguntas acerca de las cuestiones de identidad, de cultura, de idioma y de religión plantean problemáticas esenciales para los investigadores de diferentes disciplinas. Entre ellas, un sitio particular debe ser reservado a la dimensión social, que es inseparable de la dimensión individual.
Por sus tradiciones, su tolerancia, su apertura al mundo y el espacio privilegiado que ocupa, Marruecos encierra grandes potencialidades para la investigación. Constituye un lugar propicio para estudiar con nuevas perspectivas los avances de la modernidad y de los valores de la tradición. Allí, puede desarrollarse un espacio de intercambios en el que podrían ser invitados filósofos, sociólogos, antropólogos y teólogos.
Mientras nuevas expresiones de lo religioso aparecen en la sociedad, se oye una pluralidad de discursos que dejan un sitio para la interpretación individual del texto sagrado y para prácticas diversas. De modo que la experiencia religiosa de los pacientes así como sus prácticas son tanto signos de factores colectivos como de hechos individuales.
El psicoanálisis puede acompañar las mutaciones de la estructura del sujeto en el mundo moderno si está a la escucha de la cultura y del lenguaje, para tratar de articularlos con interrogaciones universales.
Es necesario emprender un trabajo de reflexión acerca de las sociedades musulmanas. El psicoanálisis puede traer consigo un enfoque esencial acerca de los mecanismos inconscientes que obran en los procesos psíquicos y en las conductas humanas. ¿Qué es lo que justifica el amor y el odio? ¿Cómo interpretar los signos de apertura o de hostilidad hacia el otro? ¿Cómo traducir la emancipación o la alienación de los individuos? Éstos son otros tantos hechos que examinan el individuo y su contexto, el del idioma y de la cultura. Toda cultura puede entonces enriquecer un campo simbólico universal tejido con conocimientos diferentes.
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